A ritmo de Tango: el gaucho Martín, siempre al filo de lo imposible

Palermo

Martín Fierro es, porque todavía existe, ficción, Marín Palermo también podría ser ficción, pero es realidad, realidad desafiante a lo que establece la lógica, pero realidad al fin y al cabo… Ambos son héroes, ambos personajes desdichados que al final acaban triunfando con el paso de los años. Ambos se llaman Martín, quizás no sea casualidad, seguramente no.

“Mas ande otro criollo pasa, Martín Fiero ha de pasar, nada lo hace recular, ni los fantasmas le espantan; y dende que todos cantan, yo también, quiero cantar”. Así presenta José Hernández a su personaje fetiche, ese gaucho que creo su imaginación para contar desventuras y dotar a la heterogénea sociedad argentina del siglo XIX de una identidad nacional común. Y ahora, en nuestros días, otro Martín se encumbra en la gloria y se gana el cariño de todos los argentinos, incluso de los propios hinchas de Gimnasia y River, esos que más lo han sufrido…

Martín Fierro era un tipo valiente, un gaucho noble de espíritu indomable que desafió a su civilización para luego integrarse en ella, con una actitud más reflexiva. Palermo también, con su estrambótica forma de ser, con sus gestos locos y subversivos, se convirtió en el más diferente de cuantos jugadores hubo en la década de los 90, aunque el paso de los años le hizo madurar, como a Fierro, pese a que mantiene su fiereza, al igual que el gaucho de los argentinos por excelencia, símbolo nacional que el incorruptible paso del tiempo no ha logrado borrar. La leyenda de Palermo, como la del Martín de ficción, tampoco se olvidará nunca después de este sábado, como ocurrió con aquel gol de Gareca, también a Perú, en 1985, previo al Maradonazo de México.

Martín Palermo tiene una historia propia de cine. Hace unos días leí una frase de Ángel Cappa que me encantó, por lo acertada que resulta a la hora de definirle… Decía algo así como que Martín era un jugador que parecía de todo menos jugador, pero que siempre estaba aliado con el gol. Y es verdad, porque Palermo no tiene un estilo propio de futbolista, es robusto y grotesco en sus andares, a veces resulta torpe, pero siempre marca, siempre está ahí. Es el máximo goleador de Boca en el profesionalismo, el décimo en la historia del fútbol argentino, el delantero más ganador en la historia del Xeneize… Pero hasta hace unos días le faltaba triunfar con la selección, con la que no había tenido suerte, sobre todo en la Copa América de 1999, cuando, a pesar del gran torneo que realizó, falló tres penaltis en un mismo partido.

Su desquite llegó este pasado fin de semana. Palermo por fin se pudo sacar la espina de aquel partido maldito, justo diez años después… Cuando las gotas de la noche porteña se fundían con las lágrimas del Monumental por el batacazo seguro que se avecinaba con el empate que sacaba Perú, Palermo apareció, en pleno descuento, en fuera de juego, porque siempre ha estado un poco fuera de todo, y puso la pierna para mandar adentro un balón que iba fuera. Y Argentina entera se embulló en su delirio…, el gaucho, el verdadero, miró al cielo, posiblemente pensando en la alegría que estaba dando a tantos millones de compatriotas.

La selección argentina es un caos. Maradona ha probado en aproximadamente un año a más de 70 jugadores, pero el sueño del Mundial es real gracias al Loco, uno de los últimos en llegar, con 36 años. El fútbol ha hecho justicia con Martín, mucha justicia. En la etapa de Basile estuvo a punto de ir convocado, pero una nueva lesión (ha sufrido hasta tres graves a lo largo de su carrera) frustró su vuelta. Maradona, desesperado, recurrió a él hace unos meses y Martín por fin pudo cumplir con la albiceleste.

Su gol es el enésimo de los surreales que ha logrado. En 1999 se resbaló a la hora de tirar un penalti y lo marcó pegándole con los dos pies. Ese mismo año, con los ligamentos de su rodilla derecha destrozados, le hizo un tanto a Colón, curiosamente el número 100 en Primera. En febrero de 2007 le hizo un gol desde 60 metros a Ustari. Casi un año después, en un Superclásico veraniego, marcó un gol a River colgado desde el larguero, ilegal en toda regla, pero concedido por Baldassi… Hace unos días metió un gol de cabeza desde 40 metros, un gol donde no hubo suerte sino una testa que buscaba puerta, pues siempre la busca. Y el sábado volvió a montarla, una vez más.

Por eso Palermo es hoy un héroe, porque no sólo se ha hinchado de marcar goles, además ha hecho cosas creíbles que ni siquiera los mejores nueves del mundo soñaron con lograr… Riquelme, enemigo histórico de Barros Schelotto y por ende de Martín, dijo el otro día que si Maradona le daba 20 minutos, el Loco marcaría seguro. Y el Loco respondió con otra hazaña irreal, otra de muchas. ¿Quién si no firmó un gol colgándose de un larguero? ¿Cómo marcar un penalti con los dos pies? ¿Cómo eclipsar a Messi, Tévez, el Kun o a todas esas súper estrellas, con 36 años, después de diez sin enfundarse la albiceleste? Eso es Palermo, un jugador al filo de lo imposible, incluso al otro lado. Es muy grande el Titán, muy, muy grande.

Fuente:
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