Atleti-Barça ¿goles y espectaculo?
Este domingo se cerrará la jornada 22 con uno de los partidos más interesantes del fútbol español: Atlético de Madrid vs. FC Barcelona. Es un duelo especial por historia y repercusión: se enfrentan dos de los clásicos de siempre, considerados 2º y 3º en importancia (aunque no sé si el Atleti sigue siendo el tercer equipo de España…).
Además si acudimos a los antecedentes de estos últimos años, es fácil encontrar partidos, personajes y detalles que ya forman parte de la memoria colectiva. En el recuerdo están Caminero y su roto a Miguel Ángel Nadal (sí, hombre, ese que ahora es compañero de la Esteban), los golazos de Milinko Pantić, el regate de Ronaldo en el lateral área que hizo que su capitán, Guardiola, se llevara las manos a la cabeza… Y goles, muchos goles, como en aquella remontada del Barça para neutralizar los cuatro goles de Pantić o la última del Atleti con Agüero y Forlán como estrellas.
Esta última semana ha ocurrido una serie de cosas que condicionan el encuentro. Por un lado tenemos al Barcelona con serios problemas en la zaga. Piqué y Márquez están sancionados, mientras que Abidal, Alves y Chygrynskiy han caído lesionados. Me ahorraré comentar las posibilidades que tiene Pep para solventar el problema pues Jaime Iglesias ya ha tratado la cuestión. Por otro lado tenemos al Atleti, que viene con el subidón moral que ha supuesto su clasificación para la final de la Copa del Rey y con sus piezas más importantes disponibles.
Las bajas de los blaugranas y el especial carácter de los colchoneros invita a pensar que el partido se resolverá con muchos goles, pues se ha cuadrado la siguiente ecuación: potente ataque del Atlético + problemas defensivos del Barça = partido con goles. Y ojalá sea así, pues si el partido es bueno y con goles, ganará el fútbol español por encima de todo. Pero si miramos las circunstancias desde una óptica menos optimista (que es por la que me estoy inclinando), puede que el duelo no acabe siendo lo que esperamos.
Es posible que Guardiola opte por no jugar con las líneas tan adelantadas para proteger su defensa. En su último partido la expulsión de Piqué llevó al míster blaugrana a disponer sus piezas en un 4-4-1 y reculó las líneas más cerca de su portería. Está claro que fue un movimiento obligado por la pérdida de un jugador, pero pudimos ver que el Barça también sabe estar juntito para defender con la zaga en las inmediaciones de su área. Seguramente el de Santpedor sea fiel a su estilo, pero tampoco es un tipo al que le tiemble la mano a la hora de introducir novedades tácticas para partidos importantes, así que habrá que ver cómo sale y si el partido le exige variar.
Quique Sánchez Flores, por su parte, tiene a un equipo que viene de jugar el jueves y, aunque ha dado descanso a algunos de sus pupilos, no sólo está el cansancio físico, sino también el psicológico. Tiene que despejar la buena noticia de la clasificación para la final de la Copa de la mente de sus jugadores y hacerles que se centren en un partido muy importante para su futuro liguero: necesita sumar de tres en tres si quiere llegar a puestos europeos y no pueden dejar escapar puntos en el Calderón para responder a la afición como se merece. Una victoria frente al “todopoderoso” Barça les reconciliaría con la grada y supondría un empujón definitivo para el sino del Atleti de este año.
Así y todo considero que Quique planteará un encuentro muy táctico, intentando que sea un partido duro, físico y con una lucha encarnizada por el control del mediocampo (no del balón, que es otro asunto). No creo que los problemas defensivos de Guardiola le lleven a plantear el partido como un intercambio de golpes, esperando que la potencia ofensiva de su nave gane la contienda a cañonazo limpio. Pienso que será tan inteligente como para no caer en ese error pues sería como lanzar un all-in sólo pensando en tus cartas. Otra cosa sería que, siguiendo con el símil del poker, una vez visto el flop decida tirarse a la piscina; esto es, si ve que el Barça flaquea y el partido invita a ello, tampoco me extrañaré que pegue un toque de corneta y mande a sus soldados atacar a cara de perro.
En fin, todo puede pasar, no hace falta que yo lo diga, pero me atrevo a aventurar que acabaremos viendo un partido más inclinado a lo táctico que a lo goleador. Y es cierto que los goles son la salsa del fútbol (o no, porque en realidad me parece una chorrada de frase) pero la belleza de este deporte no se limita a cuando el balón cruza la línea y besa la red.