Buena segunda parte del Barça en Alemania
Partido con dos caras bien diferenciadas hoy en Stuttgart, donde el Barça ha sufrido sobre todo en la primera mitad. Tras una segunda parte mucho más equilibrada, los de Guardiola lograron igualar un partido que se les había puesto cuesta arriba. El empate a uno final tiñe de azulgrana la eliminatoria.
Al acabar la primera parte, la sensación era que el Barça tenía suerte de ir sólo un tanto por delante. En efecto, el delantero brasileño Cacau había adelantado a los suyos, pero la entrega de los alemanes generó más llegadas y ocasiones en las inmediaciones de Valdés.
El Stuttgart pareció en esta primera parte jugar a un ritmo superior a los azulgrana, con esa combinación de físico, técnica práctica y juego directo tan típico del fútbol alemán. Los jugadores de ataque locales se movían con efectividad y el resto del equipo mordía a los azulgrana en todas las zonas del campo. A menudo Touré y Busquets parecían superados por el centro del campo alemán y las pérdidas de balón propiciaban rápidos ataques alemanes, con unos Hleb, Cacau, Molinaro o Pogrebnyak que hacían de las suyas.
Una jugada típica de Messi antes del descanso, que acabó con el balón en las manos de Lehmann tras golpear en el palo, fue la jugada más peligrosa de los azulgrana.
Tras la reanudación, estaba claro que si el Stuttgart mantenía el ritmo, para el Barça iba a ser muy difícil sacar un resultado positivo. Lo más lógico era que los alemanes no pudieran mantener tal ritmo de juego y poco a poco el control del partido pasó a manos de los catalanes.
Con el gol de Ibrahimovic, en una de las pocas llegadas visitantes del partido, los jugadores retomaron la confianza necesaria. Un gol muy celebrado, porque representaba un premio casi inesperado dado como se había desarrollado el partido. Con la tranquilidad del resultado favorable, se impuso el juego de toque del Barcelona y el Stuttgart apostaba cada vez más por el contraataque.
Por cierto, mención aparte merece el guardameta Lehmann. Un amigo que vive hace unos años en Alemania me había advertido recientemente que el cancerbero “se estaba volviendo loco”. El veterano jugador ha dado muestras de su excentricidad en varios lances del partido, y en especial me ha llamado la atención una extraña jugada en la que ha levantado absurdamente la pierna cerca del rostro de Puyol, con la pelota claramente ya lejos del alcance de ambos.
Empate a uno muy favorable a los intereses del Barça que, si se impone la lógica, acabará por definir la eliminatoria en su fortín del Camp Nou.