Demasiado Barça para el Dépor

Hacía cuatro años que el Barcelona no lograba ganar en Riazor y el Deportivo llegaba al duelo tras encadenar cuatro partidos puntuando, los tres últimos con victoria. Si ganaban, los herculinos firmarían el mejor comienzo liguero de su historia (superior incluso al de la temporada que ganó la Liga) y adelantarían al Sevilla en la tabla.
El Barça tuvo problemas para llegar en avión a A Coruña para jugar su tercer partido en seis días, mientras el Dépor esperaba aprovecharse del supuesto cansancio de los culés para dar la sorpresa. Los planes de Lotina se vieron muy afectados por las bajas de Riki y Lassad, los dos atacantes en los que más está confiando últimamente, y tuvo que tirar de Mista y Adrián, una pareja inédita en el ataque coruñés. Todo apuntaba a que ambos técnicos no iban a salirse un ápice de su guión: los de Guardiola vendrían a hacer lo que saben, jugar al fútbol como nadie, y los del técnico de Meñaca intentarían aguantar con su excelente defensa hasta que el partido madurase, los blaugrana se cansaran para entonces aprovechar alguna ocasión, sobre todo a balón parado.
El Barcelona salió con Iniesta en su sitio, desplazando a Keita al banquillo y dejando el extremo izquierdo a Henry. Las primeras llegadas al área deportivista llegaron bastante pronto, haciendo las delicias de los miles de aficionados culés que invadieron las gradas de Riazor. El Dépor no conseguía hilvanar su juego y sólo era capaz de salir acudiendo al balón largo. La de ayer fue, si atendemos al juego, una de las mejores primeras partes del Barça en lo que va de Liga, apoyándose en un inteligentísimo Messi, que se tiró una y otra vez al centro. Con ello logró dos cosas: evitar el duelo con Filipe (que, ayudado por Guardado, hace de la banda izquierda un muro infranqueable para la mayoría de equipos) y sumar un jugador más en el mediocampo para triangular.
Le salió bien la jugada a Guardiola gracias a que ninguno de los pivotes deportivistas, Antonio Tomás y Sergio, fueron capaces de leer el juego de Messi, especialmente inspirado anoche; no sólo marcó dos buenos goles, sino que le salieron todos los regates (7 de 7 marcaban las estadísticas de la tele, pero a mí me parecieron más). Una y otra vez les cogió la espalda, provocando que en más de una ocasión Lopo tuviera que salirle al paso, rompiendo la espléndida línea que forma con Colotto. Lo de los pivotes blanquiazules fue de escarnio y maldecir, no se enteraron de una y le regalaron a la estrella argentina un partido en el que lucir su Balón de Oro. Mención especial merece (como ya esperaréis de mí) Sergio González. Otro partido más sin aportar nada: su presión al balón dura cinco pasos, mete la pierna como un adolescente y, cuando el Dépor se estira en ataque, llega trotando al campo enemigo, como un soldado cobarde que vaguea para ver si la batalla acaba antes de verse obligado a participar. Y lo que más me indigna de SGS8 es que su supuesta veteranía sólo la saca para ordenar a sus compañeros que hagan lo que no hace él, llegando a dar vergüenza ajena las veces que le señala a Antonio Tomás lo que tiene que hacer.
El gol de Messi vino en una segunda jugada tras un primer ataque surgido de una pérdida de balón de Manuel Pablo; el canario sí es un verdadero veterano y ayer secó a Henry como ha hecho con tantos otros (recuérdese, por ejemplo, el enfrentamiento contra el Sevilla, que posee uno de los mejores juegos de banda de Europa). Aun así el Dépor aguantó la primera parte del Barça, que pudo meter más goles pero no supo, unas veces por falta de puntería y otras por el buen hacer de la defensa coruñesa y su portero.
Como el fútbol es la máxima expresión de aquello de “el que perdona, lo paga”, los blanquiazules lograron el empate gracias a un saque de Aranzubía que se comió la defensa blaugrana. Un error que les pudo salir caro al Barça; siendo Guardiola y su equipo unos obsesos del vídeo, no se entiende cómo pueden mandar la línea defensiva tan adelante ante un golpeo del guardameta blanquiazul, cuando todo el mundo conoce la potencia de su pierna. Busquets se la comió, despejó hacia atrás y Adrián estuvo más listo que nadie para cabecear hacia portería y marcar un gol gracias a la cantada trimestral de Valdés.
Fue lo único aceptable que hizo Adrián, un delantero indolente, vago, que no presiona ni aunque el balón pase por su lado. Pensará que le llega con su calidad pero aún estamos esperando a que se convierta en un verdadero futbolista. Recuerda al peor Tristán, pero claro, el ahora jugador del Cádiz fue pichichi antes de caer en la apatía y Adrián aún no ha empatado con nadie.
El segundo tiempo fue mucho más igualado y aunque el balón fue controlado por los de Guardiola, el Dépor pareció desembarazarse del miedo con el que empezó el partido. Y tuvo sus ocasiones, esas que nos tiene acostumbrado a aprovechar este año y que lo han convertido en el equipo revelación que a poco que te equivoques te la hace. Ayer no fue así y el que acabó matando el partido fue el Barça. Primero Messi y luego Ibrahimovic marcaron dos goles que tuvieron sus similitudes: ambos vinieron tras una combinación que desbordó a la zaga por los laterales y el goleador anotó libre de marca. Una vez puede ser cuestión de mala suerte, pero dos… El Dépor no suele regalar ocasiones a nadie, pero ayer los cracks culés dispusieron de dos remates más o menos francos, y con la calidad que tienen, no perdonan.
Nadie se fue demasiado descontento de Riazor. La mitad de los asistentes fueron a ver al Barcelona (¡qué rabia da ver a tanta gente celebrar un gol del equipo visitante!) y la otra mitad, la deportivista, sabe que la del Barça no es su liga. Gracias a los resultados cosechados hasta ahora, una derrota en casa contra el pentacampeón entra dentro de lo normal y a nadie se le atragantó el bocadillo. A pesar de la victoria del Mallorca, el Dépor seguirá 5º, opositando a Europa. El Barça continúa con su racha histórica, 14 jornadas: 11 victorias y 3 empates. Su juego ya no da lugar a las dudas y se acerca al sobresaliente en esta primera parte del curso. Sólo falta ver cómo volverá del Mundialito y cómo afrontará las bajas que supondrá la Copa África.
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