Dos de 1,70 y diez de diez
España selló ayer su pleno de victorias en la fase clasificatoria para el Mundial 2010 tras imponerse a Bosnia-Herzegovina por un contundente 2-5. Un triunfo merecido ante una selección que puso en numerosos aprietos a Casillas, sobre todo en la primera mitad, pero que se topó con la efectividad de un equipo que ha logrado entrar en la historia a golpe de talento. Incluso el himno nacional español se acopló al ritmo de juego de los de Del Bosque, y sonó precioso en Zenica (algo poco habitual), con fuerza desde el principio, pausado y suave en mitad de la sintonía y rápido en su parte final, con gusto. A raíz de ahí, con su traje dorado, fueron Iniesta y Silva quienes, con su calidad, marcaron el devenir de un interesante encuentro.
Con un césped en malas condiciones, las primeras imprecisiones en el centro del campo español posibilitaron el temprano acercamiento de Bosnia a las inmediaciones de Casillas, pero el portero madridista desbarató las ocasiones de Dzeko y Salihovic. En el minuto 9, un error de Iniesta permitió que Dzeko iniciara una contra y buscase el hueco justo para encontrar a Ibisevic, que, ante la salida de Iker, se escoró demasiado y no acertó con la portería. Y si el gol marca la diferencia, España ha encontrado en Piqué a un defensa atípico, capaz de encarrilar resultados. Un saque de falta de Xabi Alonso desde la banda izquierda encontró la cabeza del central, que se adelantó al portero Supic y convirtió el primero de la noche (m. 13). Y a la siguiente queda definido el horizonte: Negredo envía un balón al espacio buscando a Silva, que sutilmente bate a Supic por debajo de las piernas (m. 14). He aquí la distinción.
La reacción bosnia no se hizo esperar y en cinco minutos Pjanic creó dos ocasiones, rozando el gol con un disparo intencionado y peligroso, aunque España estaba de suerte. En un partido de ida y vuelta, la diferencia estuvo en la velocidad y precisión con que la Roja se movía en la zona de tres cuartos, más aun cerca del área local. Para entonces, la conexión Silva-Iniesta ya prometía: el canario mandó un gran pase al manchego, que, con una tranquilidad pasmosa, dejó solo a Riera ante el disparo; lástima que el zurdo del Liverpool tardase demasiado y acabara topándose con la pierna de un defensa. Se tranquilizó el encuentro, alterado con la insistencia de los bajitos… y con los guantes de Casillas, que volvió a detener un disparo de Salihovic al filo del descanso.
En la reanudación, Bosnia se encuentra con un guion semejante, y, a pesar de su empuje inicial (con ocasión de Dzeko incluida), España le asesta un golpe definitivo. Iniesta roba un balón en la derecha y avanza caracoleando hasta que ve el desmarque de Silva, quien cede atrás para Negredo, un goleador que controla, se revuelve y mata (m. 50). Y vuelve a matar. Cinco minutos más tarde llegó su segundo gol, con la colaboración del omnipresente Iniesta y del generoso Riera, cuyo centro desde la izquierda acaba en el segundo palo tras rechazar en el meta y un defensa bosnios, y el sevillista, como es habitual, estaba en el sitio preciso (m. 55). Gran noche de Negredo, que dio muestras de su capacidad trabajadora: pocos lujos, grandes resultados.
A punto estuvo la selección española de hacer el quinto en el 56, pero fue el comienzo de un periodo de calma, merecida calma. Cobró sentido su dominio a partir de entonces, con intentos fallidos del activo Riera y el correspondiente carrusel de cambios: se marchan Iniesta, Piqué y Silva, sustituidos por Senna, Ramos y Mata. La mano de Supic se interpuso entre un lanzamiento de Alonso y el quinto gol, que estaba reservado para inscribir en él un sello impactante: Negredo culminó sus logros con una asistencia de lujo, a la altura de pocos, con el exterior de su pierna izquierda, y Mata no desaprovechó la oportunidad de instalar un nuevo tanto en el marcador, cruzando el balón hacia la red con serenidad, a sabiendas de que era justo completar aquel invento (m. 89).
Parecía todo sentenciado, y lo estaba, pero la derrota de Bosnia se tornó de otro color merced a dos goles postreros. Primero, Dzeko sumó su noveno gol en esta fase de clasificación al rematar un balón que, a trompicones, decidió plantarse ante sus pies (m. 90). Había merecido Bosnia al menos eso, un gol, todo fuera por la primera mitad. Pero la cara de tonto se le planta a uno cuando el asunto se repite en dos minutos, y lo que hasta entonces eran desaciertos se convertían en júbilo local. Misimovic engancha mal un balón que Iraola había despejado con la cabeza, de forma tal que, tras rozar en el propio lateral español, se cuela ante la mirada de Casillas (m. 90+2). El final había cambiado, pero la historia era la misma, y, sin Cesc, Puyol, Villa, Torres, ni Xavi, España fue cruel con su rival, gracias a su acierto goleador, y, sobre todo, a la magia y el talento de dos grandes futbolistas de 1,70. Con ellos, diez de diez.
Foto | Reuters
En NdF | España, a un triunfo del pleno
Fuente:
Dos de 1,70 y diez de diez