El Athletic y el hambre

Es tópico recurrir al había que estar allí para vivirlo pero no menos cierto. No había calle que no tuviera un balcón engalanado, taxi sin bufanda, farolas con banderas, obras decoradas para la ocasión, restaurantes con menús especiales del Athletic… Incluso un autobús descapotable que iba tirando bufandas por toda la ciudad con una sonora fiesta en su interior. Lo que se vivió esta semana en Bilbao con motivo de la semifinal de Copa es difícil describir. Sí, había que estar allí para vivirlo. El Athletic está en la final, lo consiguió el miércoles pero el partido empezó a jugarse mucho antes porque los vascos cocinaron su pase a fuego lento, volcándose día tras día la ciudad un poquito más con un evento que les devolvió a la posibilidad de luchar por un título prácticamente un cuarto de siglo después.
Lo que se vivió en las calles de la capital vizcaína recuerda y mucho al ambiente previo a la semifinal que el Sevilla disputó contra el Schalke. Aquella ocasión, abril de 2006, la capital andaluza vivía su Feria con un ambientazo descomunal… Había como un aura de optimismo sin límites que protegía al equipo hispalense de la derrota. En Bilbao ocurrió lo mismo, el Athletic ganó por ilusión y coraje, por el inestimable aliento de su gente que hizo de San Mamés un hervidero de sentimientos en el que se celebraban como goles los simples despejes.
Cierto que el Barça tiene a Messi, tiene a Eto’o, Iniesta, Xavi y así podemos seguir un buen rato… Pero el Athletic tiene hambre de gloria y lo veo favorito para la final de Mestalla. No cuentan los de Joaquín Caparrós con la presión de ganar a la fuerza como su contrario pero sí con el empuje de una ciudad donde el fútbol es religión, una ciudad que ha estado demasiado tiempo sin saborear un título.
Creo en este Athletic y creo en Joaquín Caparrós Camino. Caparrós vuelve a demostrar que es un técnico que sabe exprimir la naranja hasta la última gota. Le dieron hace dos veranos un equipo deshecho y en poco tiempo lo ha conseguido asentar en la zona media de la tabla, volviendo al estilo aguerrido y luchador que siempre tuvieron los vizcaínos y, sobre todo, desarrollando una amplia e ilusionante gama de jóvenes futbolistas para el futuro como Llorente, Susaeta o Javi Martínez, además de recuperar para la causa el talento embaucador de Fran Yeste.
Después de muchos años dando bandazos el Athletic por fin toma un rumbo definido que, como suele ocurrir en esos casos, le ha acercado a la posibilidad de conquistar un título. El proyecto de Fernando García Macua, un hombre tan responsable como los propios jugadores o el mismo Caparrós de lo bueno que les está sucediendo, al que mantuvo en su puesto a comienzos de campaña a pesar de los negros resultados, comienza a ver el brillo. Y habrá más. Por lo pronto, como mínimo, los leones rugirán en Europa la campaña que viene.
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