El fútbol y la guerra fría: Popescu, informador de la Securitate

Cuando uno decide hacer una serie de artículos sobre la relación entre el fútbol y la Guerra Fría, analiza sobre todo hechos acontencidos y conocidos durante dicho proceso histórico. Pero a medida que se van desclasificando archivos, surgen noticias que hacen que el tema a menudo reviva en la actualidad. Es el caso de la noticia que se ha destapado recientemente a raíz de la desclasificación de unos archivos de la Securitate rumana – la temible policía política del régimen de Ceauşescu – que apuntan a algunas personas relacionadas con el fútbol como informadores para el régimen. Entre ellos está el actual entrenador del Standard de Lieja Ladislau Bloni y, el caso más llamativo, el ex jugador del Barça Gheorghe (Gica) Popescu.
La semana pasada el jugador negó las acusaciones sobre este supuesto rol, puesto de manifiesto en un dossier de 32 páginas guardado en las dependencias del Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la Securitate. Según los datos de ese dossier, Popescu fue reclutado cuando tenía 19 años para “defender y proteger a los miembros del Universatea Craiova”, su equipo en aquella época, entre los años 1986 y 1989. El dossier indica que “A través de su comportamiento y modo de actuación, Popescu es una garantía de colaboración con las autoridades de seguridad”. Su función en concreto era elaborar informes acerca de sus compañeros de equipo, informes estos destinados a detectar comportamientos disidentes, intención de exilio u otros comportamientos contrarios a las leyes del régimen comunista rumano.
Siempre según el dossier, el nombre clave del jugador era Petrescu y su misión también era dar información sobre los partidos del equipo, especialmente los que disputaban ante equipos extranjeros. Además, su casa fue usada en secreto como punto de encuentro con oficiales de la Securitate.
Esta práctica de reclutamiento era común en los paises al otro lado del telón de acero. En este mismo espacio hemos analizado casos descubiertos en la Oberliga, el antiguo campeonato de la República Democrática Alemana. Como decimos la semana pasada Popescu negó las acusaciones, afirmando que sólo había llegado a firmar un documento en el que se comprometía a revelar comportamientos contrarios al régimen si los detectaba, documento según cuenta muy habitual en aquella época pero cuyo compromiso no iba más allá. Sin embargo Popescu ahora sí admite haber sido informador de la Securitate, aunque se exculpa afirmando que elaboró únicamente cuatro informes y todos positivos a cerca de compañeros de equipo.
Durante el régimen de Ceauşescu, se calcula que unas 700.000 personas fueron reclutadas como informadoras, una gran cantidad para un país de 22 millones de habitantes. Hay que entender estos hechos según el contexto de la época, por lo que sería erróneo plantear la noticia como una acusación de espionaje o traición hacia el es jugador rumano. Seguramente a su edad y en su país, pocas opciones tendría de negarse a colaborar con la expeditiva policía política rumana; y a medida que vayan abriéndose archivos, más y más personajes – y no sólo futbolistas y atletas – serán señalados también como ex informadores en Rumanñia y en otros paises al otro lado del telón de acero.
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El fútbol y la guerra fría: Popescu, informador de la Securitate