El Valladolid le baja los humos al Deportivo

La jornada se presentaba para el Deportivo como una oportunidad perfecta para dar un paso adelante. Con el empate del Sevilla contra el Espaynol (0-0), el Dépor se podía poner 3º de la tabla y, lo que es más importante, seguir abriendo hueco con los equipos de su verdadera liga: media tabla con aspiraciones a entrar en la European League.
Además el Valladolid llegaba al encuentro con cierta ansiedad, necesitados de una victoria que les diera tres puntos y contentara a la afición. Los pucelanos llevaban siete meses sin ganar en casa y el destino les puso delante a un equipo con alma de ONG. En A Coruña la gente se echa a temblar cada vez que el próxima rival del Dépor llega en una situación difícil. Que un equipo lleva un mes sin ganar: victoria cómoda contra los herculinos; que un delantero lleva cinco partidos sin meter gol: a los quince minutos ya ha perforado la red blanquiazul.
Con esto no quiero decir que el Valladolid no mereciera la victoria, sólo que el cuadro de Lotina se lo puso más fácil de lo esperado. El primer cuarto de hora fue disputado y el control del balón no caía de ningún lado. Parecía que el Dépor estaba llevando el partido adonde quería: aguantando bien atrás, esperar que los de Mendilibar comenzaran a sentir ansiedad, a cometer errores y así repetir el guión de victorias anteriores. Pero claro, un fallo te tira por el suelo cualquier plan, por bien que haya funcionado antes.
Colotto llegó a un balón relativamente cómodo, pero su despeje con el calcetín, más propio de un alevín que de un adulto, le dejó el balón en los pies a Cannobio, que en un hábil escorzo le puso un balón increíble a Nauzet Alemán, quien no perdonó ante la salida de Aranzubía (minuto 18). Lotina había planteado el guión para ofrecernos la película a su manera pero su equipo se encontró con la obligación de improvisar. Llegó el descanso y se esperaba que los actores coruñeses cambiaran de registro pero el canario Alemán volvió a perforar la portería con un nuevo tanto en el minuto 46, confirmando su buen estado y atrayendo los focos hacia otro producto de la fábrica canaria.
A partir de ahí el Valladolid jugo cómodo y siguió dominando los tiempos del partido, dirigidos en ataque por el talento de Cannobio, un jugador que ofrece partidos que invitan a pensar que podría liderar un equipo con más aspiraciones; de hecho, en A Coruña sería recibido con los brazos abiertos, por mucho que tenga un pasado celtista.
El partido no dio para mucho más: otro mal despeje, esta vez de Manuel Pablo, habilitó a Diego Costa para que hiciera el tercero y aún hubo tiempo para que Mendujanin nos regalara una vaselina espectacular ante la que nada pudo hacer el cancerbero deportivista. Del lado del Dépor sólo se salvó Filipe (Lendoiro se debe estar frotando las manos con el montante de su presumible traspaso el verano que viene). Riki estuvo peleón pero es una escopeta de fogueo. Lopo y Colotto estuvieron mal e inseguros durante los noventa minutos y el mediocampo simplemente no existió.
Mención aparte merece Sergio González. Por cada partido decente, hace diez deficientes. Nunca controla el mediocampo por méritos propios, no presiona nunca y siempre juega con una marcha menos que los que están a su alrededor, compañeros o contrarios. En defensa aporta poco y en ataque desespera: ralentiza el ritmo de la salida del balón, no llega al área contraria y aun encima se permite gestos como los pases mirando al tendido que lo convierten en un burdo imitador que no se cree nadie. Es el principal encargado de lanzar los balones parados (qué vuelva Juca, por favor…) y ni eso hace bien. La mitad de los córners se quedan en el primer palo y sus faltas laterales son un boleto de lotería que se echa con los ojos cerrados. Un auténtico cero a la izquierda en el que, incomprensiblemente, confían todos sus entrenadores. Como ayer decía un amigo, si entrena tan bien que juegue de titular en los entrenamientos…
Ésta es su novena temporada en A Coruña y actualmente forma parte del trío de capitanes (con Manuel Pablo y Valerón), pero es un rara avis en el mundo del fútbol. Puede estar en el centro comercial más concurrido de la ciudad y no tener ningún problema para pasar una tarde totalmente tranquila; no porque en esta orilla del Atlántico seamos especialmente educados sino porque Sergio no despierta más que indiferencia. Nueve años en un club y no recuerdo a nadie que le haya puesto a su camiseta el nombre y el dorsal del jugador catalán. Nueve años en A Coruña y es prácticamente un desconocido para sus habitantes. Yo lo hubiera vendido hace tanto que a estas alturas tendría problemas para ponerle precio.
Foto | nortecastilla.es
Fuente:
El Valladolid le baja los humos al Deportivo
October 27th, 2009 at 4:03 pm
La victoria fue muy importante para el Valladolid y además el José Zorrilla pudo disfrutar del golazo de Medunjanin .
Un saludo