Estados Unidos obra el milagro con la ayuda de Brasil

La selección americana sólo tenía una opción para acceder a las semifinales: golear a Egipto y que Italia fuera goleada. Y de casi una utopía se llegó a una realidad, primero gracias a la selección brasileña, que en ocho minutos humillaba a la campeona del Mundo, y más tarde cuando Estados Unidos se subió a las barbas de Egipto para hacer posible su clasificación. El campeón asiático africano hizo el ridículo cuando más fácil lo tenía (la derrota italiana le permitía incluso empatar ante los norteamericanos), pero lo de Italia no tiene nombre: cae eliminada en la primera fase de la Confecup y totalmente vapuleada por Brasil.
Italia se autohumilló olvidándose de su identidad, de su estilo, de su categoría. Jugó sin intención, sin ni siquiera intentar plantarle cara a la canarinha. Y Brasil resolvió como mejor está solucionando los encuentros: salida en velocidad desde la defensa, contraataque en dos o tres toques y definición inapelable. Dossena sólo ayudó a que Luis Fabiano no se aupara como pichichi en solitario. Y mientras a Italia le sacaban los colores, Egipto se dejaba dominar por un Estados Unidos, que se adelantaba en el marcador y con las noticias que llegaban de Pretoria le aumentaban su optimismo.
La Egipto que peleó y venció de tú a tú a Italia había desaparecido. La que le complicó, y mucho, las cosas a Brasil en el primer partido no existía. Los americanos pudieron machacar todavía más a sus rivales, ausentes y quizás demasiado confiados de que la derrota de Italia les lanzaba una cuerda hacia la luz muy fácil de alcanzar. Pero ésta acabo siendo una soga atada al cuello que les prohibió alcanzar las semifinales.
Foto | El Mundo
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Estados Unidos obra el milagro con la ayuda de Brasil