La agresión de Pepe merece un castigo
Imagino que no debe haber discrepancias en este tema. La brutal ida de olla de Pepe merece un castigo severo por parte de la Liga y por parte del Real Madrid. Cierto es que pidió perdón, pero las palabras se las lleva el viento. Y justo éste fue quien se tragó afortunadamente la ira del central portugués anoche, y no Casquero. Suerte que le dio de refilón, y no de lleno.
No es un gesto, ni mucho menos, a la altura de este jugador. Ni de éste ni de cualquier profesional. Lo que hizo fue un acto insensato, lo que le llevó a ejecutarlo lo desconocemos. Un cruce de cables, una explosión de temperamento, un rebose de ira, a saber. Su expulsión por el penalti le impide estar en el Sánchez Pizjuán, pero no es castigo suficiente por su acto. Imagino que el Comité de Competición tomará cartas en el asunto y no bajará de los cinco partidos la condena al central del equipo blanco.

La acción no debe quedar impune, y el castigo que merece la agresión de Pepe debe ser severa: el defensa luso no tendría que jugar en lo que queda de temporada. Por otro lado, tampoco estaría de más que el Real Madrid le multara por su inoportuno gesto, y así hacer gala del fair play que debe gobernar en cualquier entidad deportiva. Quien, a todo esto, debería también rectificar es Juande Ramos: el manchego se quedó tan ancho alegando que las patadas de Pepe fueron “al aire“.