La mano de Juande y el espíritu Raúl

Rañul

La mano de Juande Ramos se nota, comienza a notarse. Lo primero que hizo el técnico manchego fue asegurar la retaguardia, conseguir un equipo impenetrable. Después llegó lo demás, un Madrid ambicioso que se lanza a por los partidos como si fuera el último minuto. Anoche ante el Betis vimos a un Madrid colosal, como en Gijón, un Madrid que recordó y mucho a aquel Sevilla de la campaña 06/07 que en el Ramón Sánchez Pizjuán devoraba a sus rivales. El Madrid se ha metido en la pomada, porque siete puntos, teniendo en cuenta que el Barça tiene que pasar por el Bernabéu, son más que remontables.

No obstante, no es cuestión de lanzar ahora las campanas al vuelo. Aún queda mucha Liga y es obvio que los merengues no van a pasarse todo el campeonato sumando de a tres. En cualquier caso, lo que nadie puede negar es el cambio de imagen. Si antes ver al Madrid era una acción de voluntad y fe, ahora, al menos en las últimas semanas, se ha convertido en un placer a la vista. Que duda cabe, hay Liga y con eso salimos beneficiados todos porque el duelo entre los dos gigantes de nuestro fútbol se antoja trepidante.

En la metamorfosis de ese Madrid, en la que mucho tiene que ver la irrupción de Diarrá y su empaque en la medular, hay un futbolista que sobresale por encima del resto. A algunos les dolerá la cabeza de escuchar su nombre pero la realidad es que hay que nombrarlo y mucho. Raúl está a un nivel superlativo, está volviendo a ser ese jugador que maravillaba en sus buenos tiempos. Raúl es sin lugar a discusión el cuerpo y alma de este equipo resucitado porque Raúl en sí mismo ha resucitado. El año pasado hizo una buena campaña pero nunca se mostró tan decisivo como en ésta, no marcó tanto las diferencias. Los dos goles que marcó ante el Betis dejan claro que el capitán blanco está en un estado de confianza inconmensurable. El primero es una auténtica maravilla, empalando de primeras de zurda desde la frontal y el segundo una de esas vaselinas que hacía tiempo que no le veíamos. Raúl, que lleva trece goles, ha regresado de su letargo más vigoroso que nunca y ya nadie, absolutamente nadie, puede negar su momentazo.

Eso es lo que queda de ayer, un Barça que sin haber perdido nada ve como el Madrid se le viene encima como una apisonadora. Porque el Madrid está ahora mismo desempeñando ese rol a la perfección. El hecho de que Huntelaar comience a ver el gol, hecho del que el que escribe no tenía duda porque estamos ante un ariete insaciable, da todavía más esperanza a la parroquia merengue. Huntelaar no puede jugar Champions de modo que va a poder jugar fresquito cada siete días, lo que permitirá a Juande presentar un ataque altamente renovado y competitivo semana tras semana. El Madrid está ahí, a siete puntos, agazapado, sin hacer ruido, con nueve victorias consecutivas en Liga, dejando que los elogios se los lleve el Barça, silencioso, esperando su oportunidad. La mano de Juande se nota, claro que se nota, pero más miedo da el espíritu de superación del capitán Raúl, un capitán de 32 años que contagia de furia y ambición al resto de sus compañeros. La Liga está viva, vivita y coleando.

Fuente: 
La mano de Juande y el espíritu Raúl

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