La pegada del Madrid evitó el alirón culé

El Real Madrid cumplió con su deber al vencer por 5-1 al Athletic de Bilbao. Un resultado engañoso, ya que las dificultades que encontraron los locales fueron directamente proporcionales a los méritos de un Athletic muy guerrero. Los de Caparrós se pasaron casi todo el encuentro metidos atrás, pero excelentemente organizados y tapando bien los huecos a un Madrid que, con las bandas de adorno, se ahogaba una y otra vez en la disciplinada maraña bilbaína.

Un Athletic que, a pesar de quedarse injustamente con diez jugadores por la expulsión de Amorebieta, siguió dando guerra hasta lograr el empate por mediación de Yeste, tras fantástica jugada personal. Sin embargo, y a pesar de la buena labor de los visitantes, uno era consciente de que tarde o temprano llegarían los goles madridistas. Y aunque se retrasaron más de lo esperado, vinieron en una oleada. Al gol de Ronaldo de penalti, se le unieron los de Higuaín, Ramos, Benzema y Marcelo. Al Bernabéu sólo le quedaba esperar noticias del Sánchez Pizjuán, con la esperanza de que se concretara la milagrosa remontada sevillista. Sólo necesitaban un gol para alcanzar el liderato, pero no hubo suerte ni parece que la vaya a haber. Parece imposible que el Barça se pueda dejar algún punto en casa ante el Valladolid.

Pero el Real Madrid no puede caer en el error de buscar culpables y hacer rodar cabezas. No puede caer en la superficialidad de evaluar una temporada basándola en los resultados del Barça. El Madrid ha tenido dos fracasos rotundos con la Copa del Rey y sobre todo la Liga de Campeones, pero no se puede obviar el excelente trabajo logrado en Liga. Sumar 95 puntos a falta de una jornada son unos números brutales que no pueden ser fruto de la casualidad.

Se quiere señalar de culpable a Pellegrini, pero el chileno ha sido un ejemplo de trabajo, profesionalidad y paciencia. La calma que ha desprendido el club durante esta temporada hacía años que no se respiraba, y gran parte de culpa la tiene el entrenador. El Madrid tiene una seguridad en defensa que no se veía desde hace años y un potencial ofensivo que no puede justificarse sólo con sus individualidades. Se le achaca que el Madrid no juega a nada. No es cierto. El Madrid juega a ganar, a matar a su rival. A asediarlo poco a poco más con empuje que con estilo hasta dejarlo KO. Puede que estéticamente no sea un fútbol tan bonito como el del Barça, pero su efectividad está muy pareja, como la clasificación indica. Pero es lógico que el madridismo quiera un juego más elaborado y divertido. Su ausencia no puede achacarse a los métodos de Pellegrini como muchos hacen. Él no tiene culpa de que Kakà haya decepcionado, de la irregularidad de Guti, o de las limitaciones de Granero o Gago. Que un descartado en verano como Van der Vaart haya terminado como titular indiscutible, habla a las claras de las necesidades de este equipo de reforzar el centro del campo.

El Madrid no necesita cambiar de entrenador, necesita confiar en el que hay y darle continuidad a un proyecto. Pellegrini ha hecho un gran trabajo, y como él mismo decía ayer, no se me ocurre ningún motivo por el que no tuviera que seguir la próxima temporada.

Fuente: 
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One comment

  1. futbollium
    #1

    De la tristeza blanca se pasó a la esperanza tars el 2 - 3 del Sevilla , pero al final todo queda pendiente para la última jornada .

    Un saludo

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