Messi e Iniesta dan la victoria al Barça


Cuando un partido comienza con un gol tan tempranero como el que marcó Messi en el minuto 6 todo cambia. Las condiciones del duelo se ven alteradas, sobre todo para los que reciben el tanto. Ante tal situación, la mayoría de equipos suelen sentirse en la obligación de acudir a un plan B, que casi siempre pasa por defender más abajo y buscar un fútbol más directo. Ahí es cuando se ve de qué está hecho un equipo, si tiene confianza en su estilo y si su entrenador tiene la ascendencia necesaria para que sus pupilos no abandonen el camino trazado.

El Getafe de Míchel demostró ser uno de esos equipos, porque aunque el Barcelona controló la posesión tras el tanto, los azulones no se resquebrajaron, siguieron defendiendo bastante arriba (no dejaron tocar en corto el primer saque de puerta del Barça) y presionaron muy bien con un sistema de ayudas tan solidario como efectivo. Y lo mejor de todo es que cuando recuperan la pelota, intentan en la medida de lo posible jugar al fútbol, aunque sea en el Camp Nou.

Pero en el minuto 30, la película volvió a sufrir un giro inesperado: Piqué se ganó la roja con una entrada desmedida y mal calculada, dejando a su equipo con diez y un mundo por delante. Y como el Getafe no se había marchado del partido, no desaprovechó la ocasión de meter al Barça en serios problemas. Cuando tuvo el balón, lo manejó bien y cuando no, anuló la circulación blaugrana ahogándolo en la primera fase. Comenzó a acabar jugadas y Valdés tuvo que estar ahí ante los intentos de Miku y Soldado. Entonces emergió la figura de Andrés Iniesta, que acudió al rescate de su equipo.

Cuando peor lo estaba pasando el Barça para construir algo de fútbol, Iniesta abandonó la banda izquierda y comenzó a aparecer allí donde lo necesitaban. Pide el balón siempre, sin el mínimo ápice de miedo a perderlo, lo juega y sigue en movimiento, preparado para la siguiente ayuda. Su aportación a la tranquilidad del equipo es impagable, y más siendo el blaugrana un equipo con cierta tendencia a perder la cabeza de vez en cuando. Y además aún nos regala algún lujo como el quiebro en seco que le hizo a dos azulones en las inmediaciones de su área, de esos que arrancan un grito de admiración y devuelven la sonrisa a la grada. Un partido sobresaliente del de Fuentealbilla, que vuelve a estar en su mejor tono.

El Barcelona fue haciéndose poco a poco con el sitio y el Getafe no acabó por hincarle el diente antes del descanso. A la vuelta Guardiola sentó a Ibrahimovic, lo que junto a la no convocatoria de Henry, denota que le da igual el run-run de la prensa sobre estos dos jugadores (eso sí, que se prepare, porque esta semana le darán la tabarra con ambas decisiones). El sueco no acabó de entrar en el partido y apenas dejó un par de detalles sueltos, más circunstanciales que otra cosa, entre ellos un gol casi hecho que salvó Rafa bajo palos. Que esté fallón no es nada del otro mundo, todo delantero pasa por esos momentos, pero en este partido dio muestras de cierta indolencia, de desgana, de dejadez… remarcando cada error con una demostración de cabreo que nada aporta al equipo.

Poco tiempo después, los tres bajitos blaugranas hilvanaron una contra que dejó a Keita en disposición de tiro; el maliense recortó al hombre que se lanzó ante sus pies pero no supo batir al portero. El Geta nunca le perdió la cara al partido, se aproximó al área con asiduidad pero no lanzó a puerta demasiado y, cuando lo hizo, se encontró con un Valdés perfecto ante la exigencia (aunque tuvo un par de salidas por alto a ninguna parte). El Barça mejoró posicionalmente con la entrada de Busquets y el cambio de posiciones, formando en un 4-4-1 con Messi como jugador más adelantado.

En uno de los balones que le llegó en mediocampo, arrancó por el carril del ocho, marcándose una diagonal hacia adentro que Xavi supo leer a la perfección, cruzándose por delante y quedándose solo. Cuatro defensas para dos atacantes y a cada cual peor: tres de ellos se quedan con Messi y el cuarto, Boateng, se quedó al trote, contemplando el lance como si no fuera con él. Como no, fue el primero en pedir el fuera de juego inexistente para ponerle la guinda a su vergonzosa actitud. Tras un rebote favorable, el genio argentino logró habilitar a su capitán, que definió como mandan los cánones en estos casos, pegándola para arriba, donde nada puede hacer el portero. Inmenso Messi: marcó el primer gol pegándole al balón con una rosquita preciosa que esquivó todos los obstáculos, dio la asistencia del segundo y se fue de todo el que quiso como si estuviera jugando con chavales de diez años.

El Getafe bajó un poco los brazos tras el gol y, aunque siguió teniendo una vocación ofensiva, los blaugrana no tuvieron tantos problemas para salir a la contra, la más clara otra vez desaprovechada por Keita en la típica duda “tiro o pase = tiro malo”. Guardiola estará muy contento con algunos de sus jugadores: además de Los Bajitos, Maxwell respondió en el lateral derecho (ante la baja de Alves a última hora), yendo de menos a más en seguridad, aunque subió poco la banda, y Milito estuvo perfecto en el corte, demostrando que físicamente está como un toro, aunque necesita coger el ritmo para no equivocarse en la entrega. Gran noticia la del central argentino, pues el míster lo necesitará antes las ausencias de Piqué y Márquez para la próxima salida, al Calderón. Y es que el mexicano también fue expulsado, en su caso por caer en la trampa del pícaro Kepa, muy hábil interponiéndose entre el zaguero y el balón y esperando que al otro no le quedara otra que comérselo.

El Barcelona acabó con nueve y no faltará quien tilde de rigurosas ambas expulsiones, pero están totalmente sujetas a la norma. Es cierto que Piqué no le hace tanto daño a su víctima, pero la entrada fue tan bruta como innecesaria y sí puedo hacerle mucho daño a Rafa. A la de Márquez quizá pudo aplicarle aquello de “amarilla y penalti ya es suficiente castigo”, pero ocurre tan cerca de la línea de gol… Tampoco quiero decir que Teixeira Vitienes estuviera bien, porque en líneas generales creo que no estuvo a la altura de un partido tan caótico de principio a fin. Y si alguien se queja de las expulsiones, los otros le sacarán el supuesto penalti de Abidal o el fuera de juego posicional de Ibra en el primero gol.

El barcelonismo no debe caer en la trampa y entrar al trapo de los villaratistas. Flaco favor le harán los culés al ambiente del equipo si entran en comparaciones, discutiendo con los merengues apocalípticos sobre qué lado de la balanza de los errores pesa más. Si uno no cree en la existencia de algo (lo mismo sirve para los dioses como para las conspiraciones) lo primero que no debe hacer es entrar a discutir con sus profetas, pues la existencia del debate ya es un logro para ellos. Es difícil aguantarse (yo mismo he caído en sus redes, como todos sabéis, en un par de ocasiones), pero en tales casos, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Y si yo no convenzo a nadie, que haga caso de lo que Pep le dijo a sus jugadores:

Los árbitros no existen, no hay excusas.

Laultima lesione de Iván De la Peña ? Atleti, ¿te olvidaste de la Liga?

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