La impaciencia de Mestalla

La afición valencianista ha sido siempre exigente con los suyos y no iba a ser menos esta temporada. Hasta los dos títulos que ganó el señor Rafa Benítez como técnico en Mestalla, tuvo que verselas con las críticas que se vertían desde el entorno  y eso que había conseguido para el Valencia C. F. algo que no veían desde hacía décadas. Ahora que Unai Emery está intentando sacar provecho de una plantilla maltrecha por culpa de la crisis, recibe golpes en forma de crítica desde diferentes puntos del entorno valenciano. Los malos resultados cosechados en los últimos meses han hecho que las peñas hayan redactado un escrito en el que se sienten hartos de la actual situación del club en el tema deportivo. El ataque directo hacia Emery y la plantilla ha sido desmesurada sin darse cuenta que la gran plantilla que tenían años atrás ya no la posee el club. El técnico vasco siempre ha sacado un rendimiento excelente a un plantel desmenuzado para reducir la deuda que los anteriores dirigentes aumentaron sin medida, buscando un nuevo título y no bajar del escalón en el que se alzó la entidad años atrás. Los campeones del Mundo que poseía el club cuando La Roja se proclamó campeona en Sudáfrica han ido saliendo en estos dos últimos años. La temporada pasada un servidor esperaba una mala temporada del Valencia y lo escribí en un post teniendo que echarme atrás en mi pensamiento y quitarme el sombrero ante Emery y su plantel por ser campeón de la “otra” liga. Ya es hora de tener paciencia en Mestalla, las cosas se están haciendo excelentemente en la faceta económica, reduciendo la deuda en más de doscientos millones de euros e intentando ser ingeniosos a la hora de reforzar la plantilla . Tienen un técnico que sabe sacar un máximo rendimiento a sus pupilos y que tarde o temprano volverá a rendir por encima de sus posibilidades para luchar por estar en Europa, pero las críticas que se están virtiendo sobre el club, tan sólo puede llevar negatividad a una temporada que se puede hacer muy larga. www.universalfutbol.es

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El gusto de ver un buen derbi

Amanece en el País Vasco pero no es un domingo habitual, tanto en San Sebastian como en Bilbao los aficionados al fútbol están preparándose para el gran derbi. La afición rojiblanca viaja a Donosti de todas las maneras posibles y sobretodo con los colores de guerra para la batalla de Anoeta, siempre una batalla pacífica pero en la que quiere que su equipo necesitado de puntos gane ante el eterno rival.

Los txuri-urdin salen a desayunar y almorzar para poner rumbo al estadio, en los aledaños del mismo elásticas rojiblancas y blanquiazules que se entremezclan entre millares de aficionados esperando que llegue la hora del paritdo. Es un horario atípico, extraño y no muy habitual para el Athlétic que no está acostumbrado a jugar al mediodía, la Real Sociedad por su parte en su paso por la división de plata jugó varios partidos a ese horario.

Avanza la mañana y Anoeta empieza a llenarse, cánticos por parte de ambos equipos se mezclan en los oídos de los asistentes al partido, una mirada a las gradas y se ven camisetas de ambos equipos, ningún derbi tiene este ambiente, cada afición quiere lo mejor de su equipo, golear y humillar a su rival si es necesario, pero siempre con respeto a sus vecinos, no quiero decir con mis palabras que no hayan incidentes, en cualquier aglomeración de gente siempre hay un pequeño grupo que busca guerra, pero aquí se pueden ver a dos aficiones disfrutando del deporte que les gusta y con ganas de pasarlo bien, eso sí, la victoria de su club es lo más importante para cada uno de ellos.

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Ejemplo de afición leal

En los buenos momentos de un club, siempre se suben al carro todo tipo de aficionados que se dan golpes en el pecho presumiendo de que siempre ha sido fiel a sus colores. Una gente que cuando van las cosas mal y van al estadio, están deseando armarla gorda por cualquier motivo y sobretodo si es un descenso.

Todavía recuerdo a la afición tinerfeña en el descenso a Segunda, como Lussenhoff era apedreado en el interior de su coche en una acción que pudo acabar en desgracia. El caso más reciente fue la afición herculana después de la derrota ante el Racing. Múltiples aficionados se acercaron a la puerta cero a increpar a los jugadores que creían no habían dado la talla en Primera división. Entre ellos Trezeguet, el francés no se libró de la quema a pesar de sus doce goles salió escaldado en compañía de Drenthe.

Pero este fin de semana he podido observar a una afición fiel, agradecida y comprometida con su equipo. A pesar de no acudir en masa a Riazor, cuando el Deportivo la ha necesitado apareció. Últimas jornadas de infarto y el municipal coruñés lleno hasta la bandera, empujando a su equipo en una situación crítica para evitar el descenso.

No pudo evitarse el fatal desenlace, en una última jornada de infarto y múltiples ocasiones erradas, los blanquiazules caían derrotados ante el Valencia, otra vez los levantinos les condenaba en un final de liga y la afición lejos de enojarse con su club, empezó a corear y aplaudir a sus jugadores. Hundidos ante la desgracia, sacaron fuerzas de flaqueza para animar a su equipo, incluso en los últimos entrenamientos de esta semana, han recibido al equipo con aplausos y ánimos que hacen más fácil superar este mal trago.

Es muy sencillo subirse al carro cuando las cosas andan bien, ganando ligas, jugando en Europa, Copas del Rey, Supercopas de España e ir al campo de fútbol sabiendo que vas a ganar y animar cuando tu equipo hace dos o tres ocasiones consecutivas. Pero cuando ocurren casos como el del pasado fin de semana, los aficionados se hunden y no saben animar como debieran a sus hombres, llegando incluso a pasar del enojo a la violencia en corto espacio de tiempo.

Aplaudo a la afición deportivista, me han enamorado con la actitud que han ofrecido este pasado fin de semana y lo que llevamos de la presente. Espero que disfruten del premio de un ascenso, se merecen un éxito después de haber sufrido la infelicidad del descenso.

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Época convulsiva en el Elche

 

No están precisamente bien las cosas en la entidad franjiverde, los aficionados ilicitanos están indignados por la gestión que está haciendo la directiva del club y sobretodo su indignación es con su consejero delegado, Juan Carlos Ramírez que desde su llegada está generando malestar día a día entre los abonados.

Todo se remonta hasta este verano, la temporada pasada Ramírez sobretodo y el presidente José Sepulcre hicieron gestiones para que las deudas de la entidad se quedase a cero, hasta ese momento todo iba bien en el Martínez Valero y funcionaba tanto institucionalmente como deportivamente, con el equipo luchando por estar en Primera división y goleando al mismo rival que tiene esta semana.

Sus mandatarios empezaron a realizar gestiones que no agradaron a la masa social ilicitana. Desmantelamiento de la plantilla, venta de Jorge Molina al Real Betis en el que sólo han cobrado un plazo, campaña de abono planteada de un modo nefasto, ninguneo al abonado durante las dos últimas temporadas en las que hicieron paquetes de entradas para que ellos hicieran de comerciales, planteamiento nefasto de la dirección técnica, gestión económica lamentable y por último la venta de una joven promesa como Wakaso con mentiras al Villarreal.

La afición comprende que su capitán se haya marchado al Málaga, Willy Caballero era el jugador más querido en toda la masa social y su venta a petición del guardameta es comprensible, pero ha sido la gota que ha colmado el vaso y la afición ya no confía en sus dirigentes, planeando actos para que los ilicitanos se movilicen y hacer que el Elche regrese al buen camino.

Deportivamente hablando, en este mercado de invierno se ha debilitado la plantilla con tres salidas, dos de ellas inimaginables apenas hace un mes, Willy, Wakaso y Quero no han sido suplidos por ningún otro jugador. El equipo echa en falta los goles que la temporada pasada hacia Molina y está perdido en tierra de nadie, no cobran sus salarios desde el mes de octubre y no encuentran la regularidad necesaria en su juego para salir del bache de resultados.

A principios de temporada se apostaba por la lucha por el ascenso, pero a día de hoy los franjiverdes están en tierra de nadie, con una racha negativa que le está acercando a los puestos de descenso y que con todo lo que está ocurriendo institucionalmente puede hacer que se desestabilice los jugadores y pasen unos apuros con los que no contaban. Ahora habrá que esperar a ver lo que ocurre en la masa social y como transcurren los hechos para saber cual será el futuro más próximo de los franjiverdes.

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Las caras de Bélmez, hinchas de la Selección.

Los vecinos de la localidad jienense de Bélmez no daban crédito al comprobar cómo los inquietantes rostros que vienen apareciendo en sus casas desde hace 50 años, se mostraron ayer con la cara pintada de rojo y vestidos con la equipación de la Selección Española de Fútbol.

Según Juan Troncho, reputado especialista en el mundo de lo desconocido, la pasión desatada por los vecinos de Bélmez cada vez que la Roja juega un partido, ha debido de crear un flujo de energía que se ha ido transmitiendo a los fenómenos paranormales que sucedían en sus casas. De tal forma que estos se han visto con dos opciones: o hacerse hinchas de la Selección o irse de casa y, como de todos es sabido, un fenómeno paranormal te echa, no le echas.

El caso ha calado hondo entre los vecinos de la comarca que ven como los días de partido, las caras desaparecen de las paredes y se apalancan en el sillón delante del televisor pidiendo cervezas y algo de picoteo.

“Esto es indignante –comenta una vecina del pueblo- Tengo en mi casa a una cara de Bélmez que me ha amenazado con ponerse en huelga de hambre si no le instalo la TDT antes de que empiece el Mundial”.

Las caras de Bélmez, de apariciones fantasmagóricas venidas del más allá a colegas dispuestos a bajarse contigo al bar para ver el partido.

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Un gesto muy feo por parte de los jugadores azulgranas

Hay una cosa que no me gustan que hagan los jugadores, y es faltar al respeto a la afición rival, porque como aficionado que soy al equipo de mi ciudad, no es agradable cuando te vas del campo con la cabeza agachada estén los jugadores rivales celebrando la victoria como si fuera el título de liga, está claro que ganar en el Santiago Bernabeu da muchas facilidades al equipo de Guardiola, pero la celebración hasta un punto.

Los jugadores, creo, saben que la afición de su equipo no se puede marchar del campo hasta que no pasa lo menos media hora, que la policia no les deja irse del estadio hasta que no se despeja todo lo de fuera, por lo que tienen tiempo de sobra para celebrar la victoria, y dejar que los aficionados rivales se vayan tranquilamente con el disgusto a su casa.

No sé, pero a mi el gesto de saltar todos abrazados en el centro del campo fue un gesto muy feo, entre otras cosas porque clubs como el Barcelona o el Real Madrid tienen que estar por encima de todo eso, y por supuesto si lo tienes que hacer, hazlo la lado de tu fondo, con la afición tuya volcada y rebentando a aplaudir, no en el medio como si quisieras que las cámaras de televisión te enfoquen.

Sinceramente conozco que la alegría es muy grande, pero hay que guardar un respeto por la aficiones locales, algo que no ví en el día de ayer, y más cuando puedes salir una, dos y hasta tres veces del vestuario para que te ovacionen, que a ellos también les hará ilusión más la salida repetidamente que un rondo en el centro del campo.

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Las aficiones, los reencuentros y recibimientos

joan verdu español

Este fin de semana se han dado dos casos muy curiosos, puesto que dos aficiones, dos reencuentros y dos recibimientos demuestran que no es lo mismo salir por la puerta grande de un equipo que salir por la pequeña, es decir, que te marches otro equipo de una forma correcta, que hacerlo de forma trapera, aunque en algunas ocasiones esto es mal interpretado o la prensa de la ciudad ha metido demasiada baza y se han decantado por un lado más sencillo, que es defender al club y dejar mal al jugador.

Roberto es el caso agradable, a pesar que marcó un gol que valió los tres puntos que se llevó el Gimnástic de Tarragona, y es que el conjunto de César Ferrando viajaba a Alcoraz, el lugar donde el delantero se dio a conocer y donde acabó mal por culpa del entrenador Antonio Calderón y por no llegar a un acuerdo con el Huesca, pero la afición le quiso dar un homenaje y le brindaron una ovación de esas que no se olvidan.

En el caso contrario donde la afición te pita, te llama pesetero, como le pasó a Figo en su vuelta al Camp Nou, se vio en Riazor, porque el Deportivo de la Coruña recibió a Joan Verdú, el centrocampista se fue con la carta de libertad este verano al Español, con una auténtica pitada, encima marcó el tercer gol de su equipo y le dijeron desde la grada que se fuera de Riazor, así que dos aficiones, dos reencuentros y dos recibimientos muy distintos, a pesar que los dos marcaron el gol definitivo de su equipo.

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Ibrahimovic y su gesto al público

Cuando se habla de Zlatan Ibrahimovic se habla de genio y figura, de un jugador capaz de hacer lo mejor y lo peor, pero el astro sueco es así, un crack , porque sus gestos también dan que hablar más que sus goles, hasta el punto que es capaz de callar a su afición en un partido ante el Lazio.

No era el día del Inter, ni tampoco de Zlatan, pero como siempre un balón que pilla en el área, que apenas tiene peligro, acaba con un golazo, y por supuesto cabreado por los pitos, y más cuando el Inter va líder destacado, Zlatan manda callar al público, encima con rabia, aquí tenéis el vídeo.

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