Las aficiones, los reencuentros y recibimientos

Este fin de semana se han dado dos casos muy curiosos, puesto que dos aficiones, dos reencuentros y dos recibimientos demuestran que no es lo mismo salir por la puerta grande de un equipo que salir por la pequeña, es decir, que te marches otro equipo de una forma correcta, que hacerlo de forma trapera, aunque en algunas ocasiones esto es mal interpretado o la prensa de la ciudad ha metido demasiada baza y se han decantado por un lado más sencillo, que es defender al club y dejar mal al jugador.
Roberto es el caso agradable, a pesar que marcó un gol que valió los tres puntos que se llevó el Gimnástic de Tarragona, y es que el conjunto de César Ferrando viajaba a Alcoraz, el lugar donde el delantero se dio a conocer y donde acabó mal por culpa del entrenador Antonio Calderón y por no llegar a un acuerdo con el Huesca, pero la afición le quiso dar un homenaje y le brindaron una ovación de esas que no se olvidan.
En el caso contrario donde la afición te pita, te llama pesetero, como le pasó a Figo en su vuelta al Camp Nou, se vio en Riazor, porque el Deportivo de la Coruña recibió a Joan Verdú, el centrocampista se fue con la carta de libertad este verano al Español, con una auténtica pitada, encima marcó el tercer gol de su equipo y le dijeron desde la grada que se fuera de Riazor, así que dos aficiones, dos reencuentros y dos recibimientos muy distintos, a pesar que los dos marcaron el gol definitivo de su equipo.