Costa de Marfil camina seguro hacia la final

; Si una de las selecciones africanas me está gustando en este torneo esa es Costa de Marfil. No es por su juego brillante sino por el crecimiento proporcional que está llevando durante todo el torneo. Los elefantes no han encajado todavía ningún gol y la solvencia con la que está sacando los partidos adelante es clamorosa. Con hombres en sus filas que están jugando en los mejores equipos del viejo continente, se siente segura ante sus rivales y tira de experiencia para solventar sus enfrentamientos y meterse cmoo lo ha hecho en semifinales de esta Copa de África. En la tarde de hoy se enfrentaban a la gran revelación y anfitriona, Guinea Ecuatorial. Los guineanos sabían de su inferioridad pero confiaban en ganar como lo hiciera ante una venida a menos, Senegal. Pronto despertarían los anfitriones y es que Yaya Touré tiró de galones y comenzó dominar el centro de campo con comodidad. El “citizen” fue el claro líder de su selección y con la batuta marcó los tiempos del partido para tranquilidad de sus compañeros, para firmar su gran actuación hizo un golazo de falta para sacar más nota en este examen. Drogba en el 34 y 64 hizo los dos primeros goles y fue otro de los hombres del partido. Mientras tanto los guineanos mostraban un once titular lleno de jugadores voluntariosos pero carente de la técnica suficiente para doblegar a Costa de Marfil. La mayoría de sus jugadores militan en categorías inferiores en nuestro país, el premio de los cuartos de final hace que su primera presencia en este campeonato haya sido un gran éxito ya que esperaban que no pasaran ni siquiera de la fase de grupos. www.universalfutbol.es

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Un boleto para morir

Veintidós fueron las personas que murieron ayer en el estadio Houphouet-Boigny de Abiyán, capital de Costa de Marfil, poco antes de que diera comienzo el partido de clasificación para el Mundial de Sudáfrica entre los ‘elefantes’ y la selección de Malawi, que finalmente concluiría con victoria de los locales por 5-0. Así es, como lo leen, el encuentro terminó disputándose a pesar de lo que había sucedido antes del comienzo del mismo.

La causa de la tragedia es la misma que muchas veces ha provocado otras desgracias en distintos eventos deportivos, concretamente futbolísticos: una avalancha. Con un aforo de 45.000 espectadores, el recinto albergaba unas 50.000 personas en el día de ayer, mientras otras 50.000, que se dice pronto, esperaban a las afueras para poder entrar.

No hay que darle muchas vueltas a la cabeza para suponer que esa gente que aguardaba para poder presenciar el triunfo de su equipo fue estafada. La mafia en cuestión falsifica y vende las entradas y a la hora del partido no queda ni rastro de ni uno de los timadores. Los que fueron engañados exigen su derecho, el de acceder al estadio, mientras que los que supuestamente velan por la seguridad de los espectadores acaban siendo partícipes del fatal desenlace. En este caso, los gases lacrimógenos utilizados por la Policía fueron los que terminaron de llevar el caos al coliseo marfileño. El resto imagínenlo ustedes, mejor no entrar en detalles.

Un boleto para morirLos medios informan del suceso, pero nadie se para a analizar; no se ve ni un solo artículo en el que se opine sobre lo acontecido. ¿Respuestas? Ni una sola conoceremos. A pocos le interesa buscar a los culpables, esos que han provocado la muerte de 22 personas, dejando además otros 132 heridos. ¿Asesinato? ¿Homicidio? Llámenlo como ustedes quieran.

Olvidémonos de los datos y las cifras. Imaginemos por un momento ser una de esas personas que aporreaban las puertas del campo para que les dejaran pasar. Pongámonos en el lugar de cualquiera de ellos.

El dinero que se gastó para cumplir un sueño, el de ver a tu ídolo defender la camiseta de tu país, servirá ahora para que los que te estafaron, los que te mataron, tengan con qué cubrirse cuando vayan a por ellos, tengan con qué sobornar a los dos o tres que buscan respuestas.

Es triste, es lamentable y bochornoso, pero es así. El fútbol es vida y la vida es fútbol en parte. Y así es la vida, como así es el fútbol; cuando nos enseña la cara bonita es maravilloso, es una experiencia inolvidable, con la que te quedas para toda la vida. Cuando nos muestra la otra cara…

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