El eterno juicio a Fernando Torres
El fútbol no tiene memoria, los aficionados a este deporte enseguida nos gusta acabar con los mitos o los grandes deportitas que compiten en el terreno de juego. Uno de estos jugadores es Fernando Torres, el niño, ese chaval del Atlético que llegó a la élite en el club rojiblanco y que más tarde marchó a tierras inglesas a seguir con una carrera en clara ascensión meteórica.
En las selecciones inferiores el jugador ganó dos Europeos pero lo importante estaba por llegar, escribiría en letras de oro de nuestra historia futbolística su nombre tras la disputa de la Eurocopa de Austria-Suiza de 2008. En la final ante Alemania su gol nos daba un título después de 44 años de la final ante la URSS con aquel gol de Marcelino.
Pero Fernando no se ha librado de las críticas, como cualquier futbolista tiene admiradores y detractores y estos últimos no se han privado de “machacar” el orgullo de un jugador al que se le debería de tener un respeto por lo que ha hecho con la elástica nacional. Y todo comenzó con el Mundial en Sudáfrica en el que no marcó ningún gol y en el que no pudo rendir por culpa de una larga lesión, incluso Pedro le quitó la titularidad en las semifinales entre un debate a nivel nacional que nada aportaba para la recuperación del delantero.
Desde entonces y hasta el día de hoy ha seguido el debate sobre sus convocatorias y sí debía ser sustituido por otro atacante en mejor momento que el madrileño. Su mala racha goleadora desde su llegada al Chelsea procedente del Liverpool, ha dado pie a sus detractores para seguir alimentando un debate que sólo hace daño a la selección.
Otros jugadores tuvieron su debate como fue Sergio Ramos o Busquets entre otros y ellos siguieron en las convocatorias, demostrando día a día que tenían cabida en los veintitrés elegidos. Torres tiene que someterse a juicio convocatoria tras convocatoria, partido tras partido, y esa es una presión añadida para un jugador que lo primero que necesita para encontrar su juego es tranquilidad. Las urgencias que se ha marcado el nueve no son buenas y cada error de cara a portería se magnifica, haciéndose más pequeño y perdiendo la seguridad en sí mismo que todo deportista necesita.



