
Oliveiro Jesús Alvarez González más conocido en el mundo del fútbol como Oli, se puede definir así, porque calidad no tenía, no era un jugador que te sorprendiera con una gran jugada salida de sus pies, tenía mucho pundonor, coraje, luchaba lo que era imposible llegar, creía en su equipo hasta la muerte y nunca daba nada por perdido, y los cabezazos, para mí, su mejor virtud, sus remates era siempre eficaces, además aparecía por encima de los jugadores rivales para intentar marcar, en definitiva, un delantero que ha dejado huella en el sitio que ha jugado.
La historia de Oli en la primera división se remonta en el Oviedo, cuando los azules estaban entre los mejores de España y los entrenaba Radomir Antic, en el 92 comenzaba a subir y a bajar con el primer equipos, pero por el 1994 cuando habían gente como Prosinecki, Jerkan, Carlos Muchos o Janko Jankovic, por lo que el jovencito Oli tuvo la oportunidad de aprender y mucho, dio el gran salto, salía en la foto de la plantilla y podía demostrar su calidad.
El delantero en nada de tiempo comenzó a hacerse un hueco en el equipo, también aprovechando que gente como Carlos Muñoz se iban retirando, hasta el punto que consiguió sumar 20 goles en una temporada, precisamente el año que decidió cambiar de aires y probar suerte en el Betis.
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En total con el Oviedo marcó 40 goles en tres años, en ese moemnto dio el salto a otro equipo, al Betis, donde estuvo tres años, antes que los béticos bajaran a segunda división, con los colores verdiblancos vio como le quitaban el puesto constantemente, a pesar de eso en tres temporadas marcó 19 goles, la última fue muy penosa, de las peores que recuerda, al marcar solo un gol en 24 encuentros, por eso decidió volver a Oviedo a buscar un sitio estable y lo consiguió, porque volvió a encontrar el olfato de gol, marcando 15 goles, aunque no fueron suficientes para evitar el descenso el mismo año.
Esa fue la última temporada que se vio a Oli por la primera división, estuvo dos años más en el Oviedo y fue uno de los causantes de provocar el descenso administrativo del equipo a la segunda división B, precisamente él se fue a Cádiz y fue donde dio sus últimos grandes goles, porque en tres años subió al equipo sumando otra vez 40 goles, uno de ellos fue de losmás importantes al conseguir marcar ante el Xerez el día del ascenso, aunque el problema que tuvo, y quizás la afición no le recuerda tan bien, fue la etapa de entrenador, porque nada más retirarse, con 34 años en el 2006 no hizo muy bien las cosas.
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En Cádiz le han cogido tanto cariño, por su etapa de jugador, ya que sus goles fueron importantes para el ascenso que le dedicaron una chirigota que decía lo siguiente:
‘Dicen que los gaditanos nacemos donde nos da la gana, y eso es lo que le ocurrió al que nació en tierras asturianas. El delantero valiente, el que nunca se arrugó
No hay que olvidar que Oli llegó a ser internacional y apuntaba al mundial 98 de Francia, e incluso marcó un gol
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Oli un delantero sin calidad, con pundonor y con un increible cabezazo