Torres marca dos goles ante el Blackburn

El Liverpool no consiguió recortar puntos, pero por lo menos dedicó a su afición una goleada que sirve para olvidar la dolorosa derrota recibida el pasado miércoles en Anfield, y es que podría haber salido muy tocado, pero Torres acabó con todas las dudas con su golazo en los primeros minutos de partido.
Aquí os dejo [...]

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Torres marca dos goles ante el Blackburn

Goles de la ida de Cuartos de Final de la Champions League: Jornada del Miércoles

Aquí abajo os ofrecemos los goles de la jornada del miércoles de los cuartos de final de la Champions League:

Barcelona 4-0 Bayern Munich

Messi 9′

Eto’o 12′

Messi 38′

Henry 43′

Liverpool 1-3 Chelsea
Torres 6′ (LIV)
Ivanovic 39′ (CHE)
Ivanovic 62‘ (CHE)
Drogba 66‘ (CHE)

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Gerrard: “Torres es la llave para ganar la Premier”

Gerrard: Torres es la llave para ganar la Premier

El capitán ‘red’ lo tiene muy claro. Tras la exhibición de su equipo frente al Manchester en Old Trafford, con un Torres espectacular, Gerrard afirma que son candidatos al título de mano del español. “el Liverpool puede ganar la Premier y Fernando Torres es la llave para conseguirlo”, aseguró a los medios.

“Es mágico. Es el mejor delantero del mundo y mucha gente coincidirá conmigo. Si seguimos a partir de ahora en esta línea tenemos opciones de llevarnos la liga inglesa”, relata el centrocampista del Liverpool, que asestó un golpe a la Liga con su victoria a domicilio contra el líder. “Torres y yo nos entendemos muy bien”, apuntó.

El Liverpool ha hecho una petición a la UEFA para que se cambie el partido de cuartos del 15 de abril, cuando se cumple el 20 aniversario de la tragedia de Hillsborough. Gerrard expresa su deseo de que tal cambio llegue a buen puerto. “Hillsborough está siempre en mi mente porque perdí a un miembro de mi familia y todo los triunfos que logremos como equipo este año estará dedicado a las personas que perdieron allí vida”, aseguró el capitán.

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Siempre hay Liga

¿Quién se atrevería a asegurar hace tan sólo unas semanas que a estas alturas del mes de febrero la lucha por el título se habría vuelto a abrir por completo? Pocos, muy pocos. Entre la presión desmedida proveniente de la capital de España y el lamentable comportamiento de la prensa catalana, que tachaba una y otra vez de serio y aburrido a Guardiola, tan sólo por nombrar la palabra “prudencia”, la cuestión es que la Liga parecía más que resuelta. Doce puntos parecían demasiados como para que el triste Real Madrid de Juande Ramos, con su juego soporífero, diera caza a un líder sólido que contaba sus partidos por goleadas.

Dos jornadas y el panorama ha cambiado totalmente. Los doce puntos ahora son siete y las nueve victorias conseguidas por el conjunto merengue empiezan a tener sentido. Incluso, parece como si las situaciones se hubieran invertido y ese Barça arrasador se encontrara inmerso en una “mini crisis”, mientras que su rival directo poco a poco va encontrando el juego que quieren sus aficionados y llega al encuentro ante el Liverpool en el mejor momento de la temporada.

Ni antes era tanto ni ahora es tan poco. La exageración siempre es mala, aunque a algunos les importa bien poco, siempre y cuando se sigan vendiendo periódicos. Lo ocurrido en los últimos años nos dice que siempre hay Liga y que no hay nada decidido hasta que las matemáticas no digan su última palabra; mucho menos cuando el que persigue es un equipo como el Real Madrid, especialista en este tipo de artes.

Siempre hay LigaSi uno se fija en el momento que atraviesa la escuadra blaugrana, tras sendos tropiezos ante Betis y Espanyol, seguramente pensaría que lo que falta por venir no será nada bueno. Después de meses llenos de récords y espectáculo, el duelo ante el Olympique de Lyon del próximo martes se presenta más importante y difícil de lo que en primer un primer instante se preveía. Además, después del choque ante los franceses, llegará el partido del Vicente Calderón ante el Atlético, las vuelta de las semifinales de Copa ante el Mallorca, el Athletic en el Camp Nou y la vuelta de los octavos de Champions, de nuevo ante los lioneses.

En cambio, si nos paramos a contemplar la trayectoria ascendente de los de Juande, las previsiones sólo pueden ser positivas. Si hace unos meses, cuando se conoció el sorteo, el Liverpool era líder de la Premier y era el gran favorito para imponerse en la eliminatoria, ahora es el Madrid el que las tiene todas consigo. Los de Benítez pasan por el peor momento de toda la campaña, mientras que todo le sonríe a los merengues, más si cabe después de golear al Betis y de comprobar que la llamada “Robbendependencia” no existía como tal.

Esas son las situaciones actuales de ambos clubes. Ahora bien, como decíamos, la exageración no tiene lugar en el análisis y lo que ha cambiado tan rápidamente, en tan sólo dos semanas, puede volver a cambiar. Si todos daban por sentenciado el campeonato doméstico en estas últimas fechas y el tiempo se encargó de demostrarlo, más vale que medios audivisuales y escritos no se empapen con los titulares en los que las palabras “remontada” o “heroica” son las protagonistas. El Barça imparable no ha muerto.

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¿La Premier más aburrida de la historia?

El día después de que el Manchester agrandara su ventaja sobre el Liverpool a seis puntos, tras imponerse al Fulham por 3-0, el diario The Guardian pregunta a sus lectores si la Premier League de este año está resultando la más aburrida desde que el campeonato inglés adoptara este nombre en 1992.

No debemos fijarnos en números y estadísticas para realizar este análisis. El fútbol va mucho más allá de eso y las sensaciones que un partido deja al aficionado a la conclusión del mismo poco tienen que ver con el récord de imbatibilidad de Van der Sar o el porcentaje de acierto de cara a portería del West Bromwich Albion.

Cierto es que esas sensaciones de las que hablábamos nos decían a principios de temporada que el torneo británico seguía siendo el mejor y el más emocionante del mundo. El Chelsea, por aquel entonces, se mostraba como un bloque compacto que sabía resolver sus compromisos con facilidad; la candidatura del Liverpool al título se hacía cada vez más fuerte y el Arsenal, siempre con sus altibajos, todavía mostraba ese buen juego que tanto le caracteriza. Todo ello, acompañado por la revelación del recién ascendido Hull City, que llegó incluso a copar la tercera posición de la tabla.

Entre Supercopa de Europa, la lesión de Cristiano Ronaldo y, posteriormente, el Mundial de Clubes, el Manchester United andaba un tanto ausente de la lucha por el liderato. Pero, a medida que los ‘diablos rojos’ iban disputando los encuentros que les restaban para igualarse en partidos jugados a los equipos restantes, los de Alex Ferguson se acercaban cada vez más peligrosamente al primer puesto de la clasificación. De hecho, la mayor ventaja que el primer clasificado le ha llevado al segundo en lo que llevamos de campaña en Inglaterra la obtuvo el propio United en el día de ayer, con su victoria ante el Fulham que les ponía seis unidades por delante de los del Mersey, como mencionábamos antes.

El puntero de este campeonato es muy distinto al que el año pasado maravilló en toda Europa. El Balón de Oro del 2008 todavía no ha dicho presente y al cuadro de Manchester le cuesta cada vez más imponerse a sus adversarios, llegando a encarrilar varias victorias por la mínima, algo que recuerda a un tal club de la capital de España. En otras palabras, que el espectáculo no se presenta en Old Trafford desde hace ya varios meses.

¿La Premier más aburrida de la historia?Hablando de espectáculo y emociones, nunca podemos tener en cuenta al Chelsea. La relación del club londinense con el buen juego se asemeja a la que mantienen la noche y el día: se encuentran una sola vez cada 24 horas y es para decirse adiós. No obstante, la crisis que actualmente vive el conjunto de Roman Abramovich, que incluso llevó a la destitución de Luiz Felipe Scolari, ha hecho que el plantel ahora dirigido por Guus Hiddink sea cada vez menos competitivo y sus jugadores, aquellos que en algún momento fueron considerados como supuestas estrellas mundiales, rindan a un nivel cada vez más bajo.

El caso del Liverpool es, como siempre, un tanto especial. Este año sí parecía el definitivo. Benítez había conseguido elaborar un grupo que practica un fútbol más ofensivo y agresivo y que tendía menos a la especulación. No fue más que un espejismo. Los meses pasaron y los reds vuelven a tener que echar mano del oportunismo de Torres y el coraje de Gerrard. Cuando alguno de los dos falla, todo se viene abajo. Mientras tanto, el soporífero United continúa alejándose.

La situación del Arsenal podría ser la más sencilla de analizar. El punto de inflexión que supuso la lesión de Cesc Fàbregas ha marcado, hasta el momento, la temporada de los de Arsène Wenger. La cuestión es que, a ese instante anterior a la caída en picado, los del Emirates llegaron en una muy mala posición. Van Persie, Adebayor, Nasri y el recién incorporado Arshavin parecen ser los únicos capaces de sacar a los gunners de esta crisis de juego y resultados.

Por otra parte, tenemos al Aston Villa, un gran equipo que viene demostrando en los últimos años que se merece algo más que disputar la Copa de la UEFA. Los ‘villanos’ son terceros, por encima del Chelsea, y sus encuentros sí han mostrado el nivel de intensidad y de juego rápido que se acostumbra a ver en la Premier. Los Young, Agbonlahor, Barry y compañía son claros candidatos a robarle al Arsenal, o al que se descuide, una de las plazas que dan derecho a disputar la Liga de Campeones del próximo año. Además, disfrutan y hacen disfrutar a los que los ven trabajar en el terreno de juego.

Dejando a un lado los problemas de los grandes y la falta de ambición de los mismos (que nos ha hecho ver como United, Liverpool, Chelsea y Arsenal empataban sin goles en una misma jornada, mientras que semanas después hacían lo mismo tres de los cuatro), el panorama resulta más desolador si cabe. El buen hacer de Everton y West Ham o el comienzo de campaña del “increíble Hull” son incapaces de hacernos olvidar el desastre del Tottenham, que todavía intenta recordar que la pelota debe ir a la meta contraria, el estrepitoso fracaso del poderoso Manchester City, la eterna crisis del Newcastle o la notoria bajada de nivel de algunos como el Blackburn, el Middlesbrough, el Portsmouth o el Bolton.

Todo ello, unido a ese nuevo estilo conservador y a esa “moda” de reforzar las defensas antes que los ataques, buscando más el orden que la portería contraria, pueden provocar que la respuesta a la pregunta que formulan desde The Guardian sea un “sí, es la Premier más aburrida de la historia”.

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Gerrard estará en el Bernabéu

Gerrard estará en el Bernabéu

El técnico del Liverpool, Rafa Benítez, ha confirmado esta misma mañana que el capitán de su plantel, Steven Gerrard, llegará a tiempo para la disputa de la ida de los octavos de final de la Champions League, que el próximo miércoles enfrentará a los reds contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Además, el entrenador español comentó que incluso podría recurrir a Gerrard en el próximo compromiso liguero de los del Mersey ante el Manchester City, que tendrá lugar el domingo en Anfield.

El centrocampista inglés, que sufrió una lesión muscular el pasado día 4 ante el Everton, es junto a Fernando Torres uno de los buques insignias del plantel que dirige Benítez. En un primer momento, se dijo que la participación de Gerrard en el encuentro de octavos peligraba seriamente, pero la rápida recuperación del capitán, unida a las urgencias del Liverpool, pueden provocar que el jugador salte de nuevo a un terreno de juego tres días antes de la fecha estimada.

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La Premier está viva

El Liverpool no ha dicho su última palabra en la Premier. Los de Benítez se mantienen en la lucha con el Manchester United -líder con dos puntos de ventaja y un partido menos que los del Mersey-, y en buena parte es gracias a Fernando Torres, que anotó los dos tantos que le sirvieron a su equipo para imponerse a un Chelsea venido a menos.

Con un Anfield abarrotado, los locales controlaron la posesión del esférico en todo momento y fueron los únicos que dieron sensación de querer ir a por el partido. Los blues, por su parte, se mostraron seguros en defensa y consiguieron parar las acometidas de sus rivales, todas ellas iniciadas por su capitán, el omnipresente Steven Gerrard. De esta forma, los de Scolari consiguieron aguantar buena parte del encuentro sin ser acosado por el oponente, que no veía la manera de penetrar en el muro de los londinenses en el que se erigió como protagonista un brasileño llamado Alex.

Algo o alguien tenía que romper la monotonía que exhibía el ‘clásico’ inglés. Fue Frank Lampard, que, en una pelota dividida, entró en plancha y clavó sus tacos en el pie de Xabi Alonso, suspendido en el aire. Una jugada parecida con la que, años atrás, el centrocampista del Chelsea lesionó de gravedad al donostiarra. Esta vez, el colegiado Mike Riley no lo pasó por alto y expulsó a Lampard en una decisión duramente criticada por parte de los azules.

La Premier está vivaSe podría decir que, en cierto modo, tenían razón los de Londres. La entrada de Frankie se podría haber saldado, perfectamente, con una tarjeta amarilla. No obstante, los del Bridge se engañan a sí mismos si la polémica determinación del árbitro les sirve como excusa en el día de hoy. Y es que, podríamos detenernos a analizar detalladamente el esquema táctico que Felipão ha desplegado esta tarde, incluso podríamos elogiar a la siempre atenta línea defensiva de los visitantes; la cuestión es que, tarde o temprano, llegaríamos a la misma conclusión: el Chelsea no ha hecho absolutamente nada en un partido en el que se jugaba todo.

Los grandes que juegan como pequeños acaban perdiendo. Eso mismo sucedió en Anfield Road. A partir del minuto 60, momento en el que Lampard se fue a los vestuarios, el Liverpool puso cerco al área contraria e intentó de todos modos perforar la meta defendida por Petr Cech. La zaga contrincante lo despejó todo y aguantó como pudo, hasta tal punto que, a pocos minutos del final, parecía poder salir victoriosa de la batalla (da un poco de pena ver cómo un empate sin goles puede saber a triunfo para un club tan poderoso).

Se rozaba el minuto 90 y Fabio Aurelio controlaba el esférico pegado a la línea de cal de la banda izquierda del ataque de los rojos. El brasileño levantó la cabeza y no lo dudó ni un instante cuando vio a un tal rubio iniciar el desmarque; la puso en el área pequeña y el mejor delantero centro del mundo se impuso a una de las retaguardias mejor trabajadas de todo el viejo continente. Noventa minutos de trabajo tirados a la basura, todo ello por no saber advertir a tiempo que, con esa mentalidad conservadora, con esa línea de cuatro casi encima del larguero, un ariete de la calidad de Fernando Torres encontraría su momento.

Y claro que lo encontró. Y lo volvió a encontrar para anotar el segundo y redondear un marcador que, lejos de absurdas polémicas arbitrales, es totalmente justo porque premió al único que sabía lo que esta tarde se disputaba en la ciudad del Mersey. Un partido de fútbol. No una partida de ajedrez.

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