Una España de artesanos y artistas

El España – Alemania de ayer nos dejará para siempre recuerdos como la emoción, el miedo a las alturas tras el gol de Puyol, los detalles técnicos…pero algo con lo que me quedo especialmente es con el perfecto partido táctico de España. Aún más meritoso cuando, si analizamos el partido de Alemania, también realizó un trabajo de pizarra casi perfecto, derrotado por un solitario tanto tras un córner, pero sobre todo, por un contrario que hizo el partido que quería controlando el ritmo del partido.
España tiene como principio fundamental mantener la posesión del balón. Sabe que una de sus vulnerabilidades es toparse con un equipo rápido y abierto que monte buenos contraataques, como lo es Alemania y como es especialmente Holanda. Pero manteniendo la posesión del balón y acabando las jugadas el riesgo del contragolpe se minimiza. La posesión en los porcentajes que marca España sólo es posible cuando se tienen jugadores de técnica sobresaliente y se han trabajado los movimientos tácticos y las ayudas.
En este fundamento estriba la mayor parte del éxito defensivo de la selección española. Además, la posesión viene con una deliberada lentitud en el juego, en la salida del balón. Donde si hay que meter velocidad se mete en los pases, en el intervalo entre ellos, con el conocido ya internacionalmente “tiqui taca”. Tener el balón no es del todo efectivo si no se tiene también el control del ritmo de juego.
Los de Del Bosque han ganado la mayoría de partidos con marcadores en binario, pero la sensación nunca ha sido de un equipo defensivo, sino todo lo contrario. Al igual que un ordenador entiende el lenguaje de los ceros y los unos más allá de los números, no debemos malinterpretar lo que nos dicen los marcadores de los partidos de España. Sí es cierto que el técnico español ha apuntalado un poco más el dibujo sobre el campo con la presencia de dos mediocentros. Su decisión, que he de admitir que no me gustaba en un principio, se ha mostrado efectiva y una solución para compensar algunas carencias de nivel físico palpables en muchos jugadores de “La Roja”.
Xabi Alonso y Busquets completaron ayer un magnífico partido. El primero abriendo bien el campo con sus desplazamientos largos, bien concentrado en su posición equilibrada en la medular y dándole buena salida al balón cuando Xavi estaba más tapado. Busquets por su parte, como en todo el torneo, de 10. Atento a la anticipación, usando su técnica en las dosis que el equipo necesitaba y con un derroche de saber estar táctico. La entrada de Pedro además, dotó de más ayuda para mantener la posición e imponer el ritmo de juego que quiere España, ya que se sabía que la batalla principal decisiva estaba en el centro del campo.
Es España un equipo de artesanos y a la vez artistas. Trabajan cada detalle táctico, son sacrificados y generosos en la presión al rival y en el trabajo defensivo. Se dejan la piel por cada balón y rara vez pierden la concentración. Una producción artesana de buen fútbol que da sus frutos en el momento en que aparecen los artistas. Del mismo modo que el artesano se convirtió en artista cuando empezó a firmar su obra, en algún momento del partido aparecen las rubricas de Xavi, o de Iniesta, o de Villa, o de cualquiera porque todos sienten que su creatividad está para ser mostrada al mundo.
Los artesanos se reivindicaron como artistas en el Renacimiento. En nuestro peculiar Renacimiento futbolístico, España abandona la “furia” por el “tiqui taca” y los vientos futbolísticos soplan a favor de los esquemas que premien la posesión y el fútbol ofensivo. Con un escaparate de tal magnitud como el Mundial, sólo los que se apunten a la corriente serán recordados.
Foto | Steindy

