Una riada de sentido común
Si se recibe a Pepe como a Figo me dolerá más que una eliminación Pep Guardiola , entrenador del FC Barcelona Tras el pisotón de Pepe a Messi han corrido ríos de tinta . Se han dicho muchas cosas, demasiadas, y se ha exagerado el asunto como si, por desgracia, lo de los pisotones no fuera algo más o menos habitual en un campo de fútbol. Sin ir más lejos, el mismo fin de semana otros dos jugadores de la Liga BBVA hicieron más o menos lo mismo. Sin embargo, gran parte del barcelonismo, empezando por algunos de sus directivos, han obviado estos casos en favor de otro que les resulta más conveniente: el de Balotelli. Que la víctima del pisotón haya sido Messi ha sobredimensionado el asunto, como ya ocurrió en su día con Ujfalusi. La diferencia está en que lo máximo que le podría haber hecho Pepe a La Pulga es romperle un dedo de la mano, mientras que el checho pudo haber lesionado gravemente al argentino. Claro que tampoco ha ayudado que el agresor sea alguien con los antecedentes del central portugués, pero según a quién se le preste atención parece que Pepe es el primer marrullero de la historia , como si no hubiera existido, por ejemplo y sin ir más lejos, Hristo Stoichkov. Ha tenido que llegar Pep Guardiola para frenar la escalada de teatralizada indignación. El agua con el que Guardiola ha apagado el incendio ha sido el sentido común , una cualidad que en el espectáculo de masas que es el fútbol se echa de menos continuamente. El técnico de Santpedor comenzó la rueda de prensa queriendo llamar la atención sobre el encuentro, dejando a un lado las personificaciones: Lo importante es que venga todo el mundo (…) Que vengan a disfrutar y se olviden de lo que han leído. Viene el Madrid, no un jugador o un entrenador . A continuación, en referencia a un posible recibimiento de Pepe al nivel del que se le dedicó a Figo en su día (comparación potenciada por los comentarios de Rexach ), Pep dio una auténtica lección: Si se produce otra situación como aquella no habremos aprendido nada y no seremos el club que debemos ser. El culé está arrepentido de aquello. Este juego mueve mucho, pero sólo es un juego. Si se recibe a Pepe como a Figo me dolerá más que una eliminación . En relación al clima de euforia que parece haberse instalado en el barcelonismo, Guardiola puso las cosas en su sitio y bajó a la gente del globo: El problema de este partido es que “nosotros estamos ya clasificados, ellos eliminados”, pero el encuentro aún hay que jugarlo. Me lo imagino complicadísimo. No se decidirá hasta los últimos minutos (…) Llevamos un 1-2 y si queremos gestionar ese resultado nos eliminarán (…) Lo que tenemos que hacer es jugar, jugar y jugar…, hartarnos de jugar. Si esperamos a ver qué pasa lo pasaremos mal (…) Intuyo que nos marcarán un gol, así que debemos monopolizar el balón al máximo. Y por último, ante la insistencia de los periodistas, y sabiendo que algunos de sus jugadores ya habían dicho “demasiado” sobre el caso Pepe, Guardiola quiso dejar zanjado el asunto de una vez por todas: Dejemos en paz a Pepe y que los comités se gestionen ellos. En definitiva, una nueva lección magistral de Guardiola . De deportividad y barcelonismo, huyendo de la polémica y llamando la atención sobre lo verdaderamente importante: el balón. Guardiola puede gustar más o menos, puede mear colonia de vez en cuando, puede filosofear o incluso llegar a aburrir con su discurso, pero lo que no se le puede negar es que siempre pone al fútbol por delante . Y no sólo deja quedar bien a su club, sino a todo el fútbol español.
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